
Está situado en una de las plazas más recoletas y artísticas de la ciudad, la plaza San Felipe. Sus artesonados de estilo gótico, su precioso ”Claustro de las Conchas” del siglo XVI con doce arcos sobre columnas de alabastro y otros elementos arquitectónicos de gran valor confieren un ambiente especial a este templo gastronómico sabiamente restaurado por la familia Montal.