
Se ubica en la ilustre casa de los Gil de Gibaja, que data del siglo XI. Un acogedor patio interior, construido entre los siglos XV y XVI, da la bienvenida a los viajeros que acuden a este lugar en busca de descanso, tranquilidad y bellos paisajes. Sus amplios jardines, con magníficas vistas a Sepúlveda, la villa segoviana que la acoge, son el lugar ideal para disfrutar del aire puro que envuelve este paraje.