
La ambientación es de tipo celtibérico, más detallada en el salón comedor (con capacidad para 60 personas); la decoración del restaurante ha sido realizada en imitación de las casas celtibéricas, con las paredes imitando el adobe, sobre un zócalo de piedra y con estructura de madera de roble.
En el centro del comedor, un hueco iluminado nos deja ver una muestra de cómo eran los techos de las casas celtibéricas, realizados mediante una estructura de madera, con entramado de ramas gruesas y techumbre de paja de centeno.