
En 1986 Pepa Romans, su propietaria, transformó el edificio en un restaurante. Sin embargo, ha conseguido seguir manteniendo la esencia de la casa, y establecer una combinación de tradición y modernidad que se manifiesta a través de los diferentes espacios.
Los salones tienen un ambiente donde estan cuidados todos los detalles, decorados con fotos familiares, cuadros antiguos, aperos de labranza y mejorados con toques de modernidad, como una pared de cristal que permite difrutar de los jardines exteriores y por donde la luz entra inundando todo la sala.